¡Adiós 2017! (Parte 1)

Solemos aprovechar los cambios de año para hacer balance y decidir nuevos caminos.

No tendría por qué ser así (esperar al final de un año para cambiar lo que no hacemos bien), pero siempre es mejor hacer balance en Diciembre e intentar nuevos hábitos en Enero, que no hacer balance y seguir sin cambiar.

Una de las frases de “ánimo” que más me gustan es la de “no dejes que lo perfecto sea enemigo de los bueno”. La he discutido muchas veces con psicópatas del perfeccionismo, y como NADIE es perfecto, sigo pensando que tengo razón, y que cualquier cambio a mejor, por pequeño o insignificante que sea, es sin lugar a dudas, mejor.

Por otra parte, cada vez estoy más convencida que nuestro peor enemigo cuando queremos cambiar costumbres, somos nosotros mismos. Juzgamos (mentalmente) todo lo que hacemos y dejamos de hacer y nos autodesanimamos.

Os cuento una experiencia personal en esto de autojuzgarse 🙂

Hace un tiempo empecé a “querer correr”. Envidiaba a la gente que disfrutaba de salir a correr, y como sé que es positivo en muchos aspectos lo intenté. Como entrenadora personal (con la mayoría de amigos en el mundo del deporte) me parecía supernecesario medir siempre todo. (¿Cuántos minutos? ¿Cuántos kilómetros? ¿Cuántas zancadas por minuto? ¿A qué velocidad?)

¿Por qué me parecía necesario medir? Para poder controlar el progreso. ¿Y de que me servía medir “el progreso” (entrecomillado porque a veces no era tal)?  

Para poder juzgarme.

Cuando empezaba a correr empezaba también a sufrir.

No era capaz de seguir el ritmo que me había marcado, no era capaz de aguantar los kilómetros que tocaban, no conseguía mantener la técnica correcta y me dolían las articulaciones…

Para colmo de males, el sufrimiento no se acaba cuando terminaba mi carrera. La rodilla seguía doliendo al día siguiente, estaba agotada, tenía agujetas en todo el cuerpo y lo ÚLTIMO que tenía eran ganas de correr otra vez.

Mi conversación interna era algo como: “Pues vaya entrenadora saludable que estás hecha, que no eres capaz de correr ni 5 tristes kilómetros en 25 minutos. Vaya desastre de resistencia, a punto de morir tras un kilómetro al ritmo que deberías…”

Y muchos más pensamientos igual de “positivos”.

Por una parte si en su momento lo hubiese pensado bien, lo único que buscaba con salir a correr era:

  1. Moverme más instaurando un nuevo hábito
  2. Despejar mi mente y oxigenar mis neuronas
  3. Liberar endorfinas y sentirme mejor

Esos objetivos (que eran los reales) sólo necesitaban que saliese a correr (sin importar cuánto tiempo ni a qué velocidad) y que parase antes de sentirme agotada. No era nada difícil, pero yo me empeñaba en complicarlo.

Por otra parte, si alguna de vosotras me dijera que ha probado a salir a correr y ha sentido que no podía cumplir las exigencias que se había marcado, me resultaría fácil la solución:

“Rebaja las exigencias. Es algo que haces por placer. Que te hará sentir mejor por el mero hecho de hacerlo (independientemente de cómo lo hagas) y que sólo necesita ser un hábito para mejorar sin que te des ni cuenta”

En cambio, en mi diálogo interior era bastante malvada conmigo misma, juzgándome muy negativamente y ayudando más a desanimarme que a seguir.

De mi experiencia me quedo con lo siguiente:

  1. Es interesante revisar bien lo que de verdad queréis conseguir (adelgazar, sentiros mejor, tener más energía, estar más felices…) Lo que sea de verdad vuestro objetivo para concentrarse en eso.
  2. Hablad con vosotras mismas como lo haríais con una buena amiga. No seáis impacientes ni os juzguéis duramente. Un poco mejor es mejor.

Así que a pensar. ¿Qué os habíais propuesto en el 2017?

Si habéis conseguido algo o al menos seguís en el camino iniciado en Enero, ¡enhorabuena! 

Mi IDEA en la siguiente entrada es proponer en orden de importancia (bajo mi criterio personal y mi experiencia) hábitos que harían tu vida más saludable.

La idea de “12 meses, 12 causas” pasada a “12 meses, 12 focos de salud”.

Creo que en un exceso de optimismo y confianza podemos pretender abarcar más (a mi me ha pasado bastantes veces), pero “quien mucho abarca, poco aprieta” y un foco mensual o intento de nuevo hábito hay que apretarlo bien y mucho para que se consolide, así que iremos mes a mes, centrándonos en una cosa y añadiendo poco a poco otras.

Quiero agradecerte que hayas decidido leer esta entrada a pesar de todo el tiempo que llevo sin escribir.

La idea es retomar (con mejor organización y más compromiso) mi blog,  para compartir contigo los propósitos de año nuevo (en detalle) que te pueden ayudar a convertirte en una persona más saludable.

Espero que te gusten y te resulten útiles, y me encantaría y ayudaría recibir tus opiniones y dificultades o avances si decides seguirlo.

Uno de los objetivos del blog es el de conocer a gente como tú con preocupaciones e intereses similares a los míos, y entablar relaciones (a distancia) que me permitan aprender y ayudar, y por eso me encantaría recibir un comentario con más ideas, problemas, dudas, o simplemente saludos.

Sin más, que pretendo ser breve y práctica, te dejo con IDEAS.

 

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La adorada (y también odiada) copa menstrual

Hace tiempo que quería hablar sobre la copa menstrual porque desde hace unos años (ya no recuerdo cuantos) gracias a mi queridísima Maria José (también conocida como “la mejor vendedora de la historia”) soy lo que en WeLoverSize denominarían “una loca de la copa menstrual”.

Este blog es mi plataforma para compartir “lo que descubro y me parece interesante” o “lo que descubro y me facilita la vida”. Este artículo cae en el segundo cajón.

Podéis leer el artículo de WeLoverSize aquí y reíros de mi todo lo que queráis (Las locas de la copa menstrual), y para las que no tengáis tiempo os dejo el comienzo:

“Resulta que hay una nueva secta mundial. Es una secta de esas jodidas, de las que te atrapan y no se conforman con quedarse contigo, no, quieren que reclutes. Puedes encontrar miembros en cualquier parte, hasta tu mejor amiga puede ser uno de ellos. Algo tan banal como comprar una bolsa de pistachos, puede ser el desencadenante.

Pepita: No sé si comprar pistachos o mazorcas.

Lucrecia: Te entiendo. ¿Pero has probado la copa menstrual?”

Bueno, pues yo soy peor que Lucrecia. Creo que he recomendado la copa menstrual a TODAS las mujeres que conozco.

Me parece taaaaaaaaaaaaaaan genial, que me cuesta comprender a la gente que no la ha probado todavía. En el fondo siempre creo que es porque desconocen su existencia o porque no conocen TODAS sus ventajas 🙂

El caso es que sí, pertenezco a la temida secta, así que paso a cumplir mi cometido en esta vida. Convenceros de las maravillas de la copa menstrual (BUA JA JA)

En mi caso, además de las habilidades de venta de Maria José (INDISCUTIBLES) , mi preocupación por el medio ambiente, junto con mi odio por productos con publicidades ESTÚPIDAS (y los anuncios de compresas y tampones se llevan el premio) hicieron que me decidiese a probarla.

Una de las ventajas objetivas es el ahorro (económico y medioambiental) ya que la copa cuesta unos 30€ y puede durar hasta 10 años. No hará falta que os recuerde el timo que suponen tampones y compresas, ni la cantidad de residuos que se generan en su creación…

Pero además de las ventajas que ya conocía, con su uso he descubierto otras que no esperaba:

Descubrimiento maravilloso número 1:

Los tampones y las compresas mienten. Parece que hay muchísima sangre, ¿no? MENTIRA

En cuanto la recoges en una copa compruebas que es mucho menos de lo que parecía. Cambiarse cada 10 horas suele ser suficiente.

Imagina que te invitan a pasar un día a una playa paradisíaca (y como es paradisíaca no hay un baño asqueroso portátil en ella) y tienes la regla.

Con la copa todo es alegría y felicidad. Te gusta ser mujer 😀

 

Una buena copa menstrual está hecha de silicona médica, y este material es muy respetuoso con tu medio interno, por lo que no te resecará ni dañará y como he dicho, hará que puedas tenerla tranquilamente colocada ¡10 horas!

Prueba a dejarte un tampón 10 horas seguidas: Asbesto, Dioxina o Rayón (qué bonitos nombres…y añade la posibilidad de sufrir el Síndrome de Shock Tóxico SST)

 

Descubrimiento maravilloso número 2:

Si tienes una menstruación bien educada, de esas que avisan antes de llegar, puedes colocarte la copa y esperar tranquilamente a que la sangre llegue.

Sin problemas de ropa demasiado clara, traumas varios de ropa interior, ni estrés de “y si me baja cuando…” Nada de eso.

La copa (si aciertas con su tamaño y cuando aprender a colocarla) es comodísima, y no te importará llevarla puesta un día antes.

 

Decubrimiento maravilloso número 3:

Este descubrimiento parte de una desventaja de la copa. Es más difícil de colocar y sobre todo de extraer que un tampón.

Pero esta desventaja le da, a mi parecer, una ventaja (recordad que soy una “loca de la copa menstrual”):

La copa te obliga a conocer mejor tu cuerpo.

Al principio la colocación y la extracción son un pequeño trauma, pero una vez superado, he llegado a una reflexión:  los tampones y las compresas (sus fabricantes) convierten la regla en algo “asqueroso”.

No hay más que ver los anuncios, en los que las chicas se pasan los tampones como si fuera droga. Bien escondidos. QUE NADIE SEPA QUE LA TIENES.

Con el aplicador no tocas absolutamente nada de tu “asquerosa” sangre.

Eso sí, a cambio, tienes en contacto con tu cuerpo durante una media de 5 días productos que no sabes pronunciar.

Ojo, que no digo que tengamos que bebernos la sangre o fabricar yogures con el flujo vaginal para ser supernaturalesdelamuerte, pero sí que creo que aceptar que durante la regla sangramos y que esa sangre no es tóxica y mortal ni más asquerosa que otros fluidos corporales es positivo para nuestra relación mental con la regla.

Por si os he medio convencido pero necesitáis más información, éste es el mejor artículo que he encontrado (bastante más objetivas que yo):

Copa menstrual: Opinión y experiencia (una completa guía para ayudarte a elegir)

Y si os apetece reíros, aquí está la genial SuperWoman con su representación de Si la regla fuera una persona.

 

Espero que os guste y que me digáis si he conseguido unir a alguien más a mi secta 🙂

¡Saludos y gracias por leerme!