Menos es más

Esta entrada será muy simple.

No es algo que os vaya a ayudar a mejorar vuestra salud directamente, pero puede que os despeje el cerebro y os inspire para realizar algunos cambios.

Cómo sabéis, este blog es principalmente una forma de compartir mis descubrimientos así que ahí va mi descubrimiento de la semana pasada: ZenHabits

Dado que está en inglés (y que soy española y sé qué queremos decir cuando decimos “nivel intermedio de inglés”) me tomo la licencia de poner la página que más me ha gustado de su blog en castellano, pero os recomiendo que os paséis por allí por varios motivos.

En primer lugar porque me parece que a todas nos hacen falta recordatorios de lo poco que necesitamos.

También porque todo en la página es coherente con la filosifía minimalista del autor y esto genera paz y tranquilidad en nuestras cabezas saturadas de información, y ya por último (por esa curiosa costumbre de dar siempre tres motivos, como si uno bueno no fuera suficiente) porque mejorar el “nivel intermedio de inglés” 😉 😉 nunca está de más.

La breve guía

“menos TV, más lectura

menos compras, más actividades al aire libre

menos desorden, más espacio

menos prisa, más lentitud

menos consumir, más crear

menos comida basura, más comida real

menos trabajo improductivo, más trabajo productivo

menos conducir, más caminar

menos “ruido”, más soledad

menos pensar en el futuro, más pensar en el presente

menos trabajar, más jugar

menos preocupaciones, más sonrisas”

*Por concretar un poco, la “comida basura” la traduciría como comida procesada o comida con etiquetas. Si te tienen que contar los ingredientes, no es comida real.

Espero que os haya gustado y parecido interesante.

¡Muchas gracias por leerme y saludos desde Singapur! 

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¿Por qué nunca llevo tacones?

La verdad que soy bastante alta para la media (en Asia de hecho soy MUY alta ) y que NUNCA he sido fan de torturarme los pies. En los viejos tiempos los utilizaba sólo para “ocasiones especiales” y he llegado a la imbecilidad de comprarme zapatos para  “entrar con ellos en una ceremonia”  y después seguir descalza la fiesta…

Por otra parte, sigo esperando el maravilloso momento (y la moda debería acelerar ya el proceso, que hay que innovar) en el que los tacones sean también cosa de hombres. Si un “buen culo” nos queda bien a nosotras, también deberíamos considerarlo un valor al alza en ellos.

Unos buenos glúteos desarrollados en el gimnasio a base de sentadillas y pesos muertos, y realzados  por unos maravillosos tacones. Y si os parece buena idea (Industria del calzado) empezad por Asia. Son muy bajitos y además les encanta comprar.

Bromas (o sugerencias) aparte, los tacones no suman a nuestra salud.

Más bien restan. Pero no sólo en la salud de los pies, como veréis en la imagen, sino también en nuestra postura y por lo tanto en la espalda.

Por si aún no las conoces, te presento a tus cadenas musculares.

Para entender qué son, imagina que tienes 3 gomas atadas entre sí, con un extremo fijo en tu talón y el otro en el cráneo.

Por mucho que la medicina “moderna” o “convencional” se empeñe, no funcionamos por partes estancas. Nuestro cuerpo es un conjunto de sistemas, y cada conjunto de sistemas está formado a su vez por conjuntos de órganos/músculos/nervios… que se relacionan entre sí e interactúan, complicando un poco más los diagnósticos.

Un dolor de cervicales no necesariamente implica un problema en esa zona, y lo mismo con muchos otros problemas/dolores.

No quiero desarrollar mucho la crítica a la “medicina moderna ultraespecializada” aquí, pero creo que es importante que se vea el conjunto.

Volviendo a nuestras cadenas musculares, vamos a pensar ahora en todos los músculos de la parte posterior de nuestro cuerpo:

Todos ellos tienen una longitud ideal que les permite trabajar correctamente, y su trabajo principal es mantener tu postura corporal cuando estás de pie.

¿Qué pasa si son más cortos?

Nuestro más que inteligente cuerpo, va a mantener (en la medida de lo posible) todas sus funciones, evitando el dolor y gastando la menor energía que pueda.

Esto significa que cuando partes de nuestro cuerpo se acortan (y por lo tanto no trabajan en todo el rango de movimiento como deberían) otras se organizan para ayudarlas produciendo descompensaciones corporales en cadena.

Muchísima gente debe sus dolores lumbares a una cadena posterior demasiado corta, que “tira” de su cadera, provocando una “rectificación” de las curvaturas naturales de la columna vertebral y SORPRESA, aparece el dolor.

Vale, ¿Y qué tiene que ver todo esto con los tacones?

Primero le echáis un vistazo a la fotito siguiente:

tacones y espalda

Y aunque todo es interesante, me interesa sobre todo el dibujo de arriba a la izquierda titulado “posture”, y en el centro de la imagen “the calf” y “Achilles tendon”.

Cómo es fácil apreciar, los tacones hacen que TODA la musculatura posterior se acorte aún más. No nos basta con su acortamiento “natural”, potenciado con la posición sedentaria de “desactivación” que encima añadimos tacones a la ecuación.

Lo sé, soy muy convincente y ya NUNCA MÁIS te vas a poner tacones. ¡Genial!

Ahora analiza todo tu calzado. ¿Es más alto en el tacón? Si, incluidas las zapatillas deportivas y todos los demás zapatos.

¿Tienen una pequeña cuña, de unos 3 o 4 centímetros, que es SUPERNECESARIA para que no te duela la espalda?

Si eres pro-OMS o “anti-cualquier consejo saludable que no sea el oficial, moderno, y convencional” deja de leer aquí, pero recuerda:

Nuestro sistema (capitalista) busca que compres (crear necesidades) , no que seas saludable, y muchos consejos de los “gurús modernos convencionales” están patrocinados por grandes empresas.

Teorías conspiranoicas aparte, disfruta de tus zapatos cómodos, y eso sí, procura estirar de vez en cuando la cadena posterior (como estos de aquí) y visita un fisioterapeuta y no un “médico convencional” si tienes dolor de espalda.

Si te has creído mi teoría conspiranoica o si tienes hijos y no quieres que pierdan la “longitud muscular de fábrica”, sigue leyendo 🙂

Todos esos zapatos con una pequeña cuña hacen que caminar durante más tiempo sea más cómodo y no haya dolor porque permiten a tus músculos cortos seguir acortados. Tan simple como eso.

¿Entonces debería caminar descalza?

Sí, tanto como puedas, pero lo ideal en cuanto al calzado sería una transición progresiva. Como casi con todo, los cambios bruscos no son lo más recomendable, y una transición al barefoot (caminar descalza suena menos cool) poco a poco te permitirá disfrutar todos sus beneficios sin sufrir los inconvenientes, o al menos reduciéndolos a su mínima expresión.

Además caminar descalza tiene otras muchas ventajas, y como casi siempre desde que se abrió esa puerta de análisis en mi cerebro llamada “teoría evolutiva”, tiene (para mí) todo el sentido del mundo.

Somos perfectos (unos más que otros, lo sé 🙂 ) pero tenemos una ingeniería corporal increíble a nuestra entera disposición para caminar, saltar, correr… Sin cámaras de aire que los frenen (y con músculos entrenados) podemos amortiguar de una forma natural. La evolución nos ha diseñado para ello.

Y si no me crees a mí, créete a Raña “el animal” quiere competir descalzo.

Además, todos nuestros músculos necesitan movimiento y si nos empeñamos en “acomodarlos” nos lo harán pagar.

Pues nada, lo dicho, a descalzarse, a moverse más y a vivir que son dos días.