¿Qué pasa con el gluten? Érase una vez el cuerpo humano…

Lo primero que es importante decir es que estamos ante una “zona gris“, así que leeréis/oiréis miles de opiniones diferentes sobre el tema del gluten.

Por si tenéis una memoria como la mía, “zona gris” significa que hay muchos estudios que demuestran que el trigo moderno es muy maligno pero también hay estudios que dicen que tampoco es tan maligno, y que en verdad solo afecta a un porcentaje bajo de personas con predisposición genética o que son sensibles a él. 

Independientemente de esta zona gris, el gluten no es un nutriente esencial. 

No lo necesitamos para ABSOLUTAMENTE nada, y su único “beneficio” es que muchos de los alimentos que lo contienen son deliciosos y nos parecen imprescindibles.

Dicho esto, en mi opinión, cualquier persona que tenga algún problema de los siguientes (extraído de Wikipedia: Aquí podéis leer más) o que quiera experimentar con su cuerpo (con algo que sólo puede aportar beneficios) debería probar una dieta sin gluten.
 El único coste es privarse de cosas ricas un tiempo, y el posible beneficio es muy elevado. 

PRESENTACIÓN CLÁSICA

(MINORITARIA)

Predomina en niños pequeños

(<2 años)

Diarrea crónica.

Anorexia (falta de apetito).

Náuseas y/o Vómitos.

Dolor abdominal recurrente.

Pérdida de peso.

Estreñimiento, en ocasiones muy llamativo en la infancia.

Astenia (cansancio).

Irritabilidad.

Apatía.

Desinterés.

Desmotivación en general.

Depresión.

Trastornos del sueño.

Intolerancias alimenticias (lactosa, fructosa, sorbitol, caseína, horceínas, etc.).

Desnutrición leve, moderada e incluso intensa.

Distensión abdominal fluctuante.

Hipotrofia muscular.

Retraso estato-ponderal (retraso del crecimiento, retraso del desarrollo y/o pérdida de peso).

Palidez de piel y mucosas.

Edemas en tobillos.

Lesiones cutáneas recurrentes.

PRESENTACIÓN NO CLÁSICA

(MAYORITARIA)

Predomina en niños >2 años,

jóvenes y adultos

Frecuentemente asintomáticos.

Procesos recurrentes de vías respiratorias altas de naturaleza inmuno-alérgica:

  • Rinitis.
  • Faringitis.
  • Amigdalitis.
  • Otitis.
  • Sinusitis.
  • Bronquitis de repetición.
  • Crisis de Asma.

Síntomas digestivos intermitentes y/o alternantes, con períodos de remisión:

  • Dolor abdominal recidivante, generalmente de tipo cólico, de cualquier localización
  • Dolor lumbar.
  • Dispepsia (malas digestiones).
  • Reflujo gastro-esofágico (pirosis y regurgitación).
  • Vómitos de repetición, sin causa aparente.
  • Hábito intestinal irregular (diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos).
  • Episodios de gastroenteritis agudas de repetición.
  • Intolerancias alimenticias (lactosa, fructosa, sorbitol, caseína, horceínas, etc.).

Síntomas que simulan un síndrome del intestino irritable.

Menarquía retrasada.

Irregularidades menstruales.

Trastornos reproductivos:

  • Amenorrea (ausencia de menstruación).
  • Hipermenorrea (sangrados menstruales muy abundantes).
  • Menopausia precoz.
  • Abortos espontáneos.
  • Infertilidad.
  • Impotencia.
  • Morbilidad neonatal aumentada.

Disnea de medianos esfuerzos.

Cefaleas recurrentes tipo jaquecas.

Crisis de tetania.

Calambres musculares.

Dolores musculares generalizados tipo fibromialgia.

Dolores óseos y/o articulares.

Antecedente de fracturas de repetición (ante traumatismos banales).

Parestesias, Hormigueos.

Caída del cabello.

Uñas frágiles.

Síntomas neuro-psiquiátricos:

  • Irritabilidad.
  • Apatía.
  • Introversión.
  • Tristeza.
  • Astenia.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Piernas inquietas.
  • Calambres musculares.
  • Trastornos del sueño (insomnio, hipersomnia).
  • Fibromialgia.
  • Hiperactividad.
  • Déficit de atención.
  • Autismo.
Palidez de piel y/o mucosas.

Talla baja.

Pérdida de peso.

Sobrepeso.

Hinchazón general fluctuante.

Distensión abdominal.

Erupciones cutáneas diversas:

  • Dermatitis herpetiforme.
  • Dermatitis atópica.
  • Queratosis folicular.

Diversas colagenosis.

Aftas bucales recurrentes.

Polineuropatía periférica.

Miopatía proximal.

Hipoplasia del esmalte dentario.

Debilidad muscular.

Dolores óseos generalizados.

Poliartritis localizada o difusa.

Edemas maleolares.

Crisis de tetania.

Hematomas espontáneos múltiples.


Me parece imposible salvarse de tener alguno de estos síntomas o signos.

Por si os parecen pocos, también la Anemia (Mamá, toma nota) puede mejorar al eliminar el gluten de la dieta. 
Esto os lo contaré más detallado en otro post (que se me va de las manos) pero no es lo mismo ingerir que asimilar. Podemos tomar toneladas de hierro y no asimilar el necesario.
Ahora un cuento:

Érase una vez, un ser humano típico. 
Hacía tiempo que tenía un par (mallorquín) de los síntomas de la tabla, y se decidió a pedir cita al médico. 
Como vivía en España, tuvo que esperar 6 meses, pero al final llegó el día.
El ser humano explicó todos los síntomas al doctor.
 Cuando acabó de hablar, el médico le dijo que sospechaba que estos problemas podrían tener relación con el gluten.
(¿En serio?¿En lugar de recetar 3 cajas de antiinflamatorios? 
SIII¡ES UN CUENTO!) 

El súper médico pidió una serie de pruebas para diagnosticar o descartar celiaquía y esas pruebas dieron un resultado negativo.

El ser humano en cuestión no es celíaco.

¿Qué significa eso?

Podéis disfrutar ahora mis súper dibujos (sé que son cutres, pero ¿y lo bien que me lo he pasado dibujando???) de la enfermedad.
En esta primera imagen, el gluten está atacando la barrera intestinal, y nuestras defensas al darse cuenta atacan al maligno. 
Hasta aquí todo bien.

  


El problema es que el ataque es un pelín exagerado, y además de cargarnos al “patógeno” nuestras defensas se cargan a nuestras propias células, atrofian las microvellosidades (encargadas de absorber nutrientes) y se produce una inflamación que daña aún más nuestra capacidad de protección frente a otros posibles intrusos.

 
Y esto es un resumen gráfico de la celiaquía, pero habíamos quedado en que las pruebas médicas del ser humano protagonista del cuento nos decían que él no era celíaco.
¿Entonces qué?
¿Significa eso que tolera bien el gluten

NO necesariamente.

En realidad NADIE puede digerir o metabolizar correctamente el gluten, pero las pruebas médicas actuales sólo detectan la celiaquía, que significa que además de no digerirlo, hay una reacción autoinmune.

El problema es que el gluten puede provocar en los seres humanos otras cosas además de celiaquía. 
Y entre ellas está el Síndrome del intestino permeable.

El intestino en sí es permeable y esa es una de sus funciones principales: 

Asilimilar o dejar pasar nutrientes y proteger de la entrada de patógenos.

Así que un intestino sano, es “permeable selectivo”, (como un buen portero de discoteca) dejando pasar lo bueno y rechazando lo malo.

¿Por qué el gluten puede convertir el intestino en una barrera demasiado permeable?

En una proteína “típica” el proceso de degradación (simplificado) hasta que podemos asimilarla es el siguiente:
  

Las proteínas son cadenas de bolitas que no podemos asimilar bien hasta que las tijeras (enzimas) los han convertido en bolitas a secas.
Pero el gluten no es típico:

La gliadina es una de las proteínas que se encuentran en el gluten.

Nuestras enzimas (tijeras) no son capaces de descomponerla en elementos lo suficientemente pequeños {aminoácidos (bolitas)} como para que podamos digerirlos, así que la descomponen en péptidos (cadenas reducidas de bolitas) que aún son demasiado grandes para ser absorbidos correctamente a través del intestino delgado.

  


Nuestra pared intestinal necesita abrirse más para dejar pasar estos péptidos y poder asimilarlos pero ante esa acción se produce un daño en la pared, y con ese daño una inflamación.

Si además tenemos sensibilidad o intolerancia, la pared intestinal permanecerá abierta durante todo el tiempo que se sigue consumiendo gluten, que en una dieta típica occidental es cada 3 horas.

¿Y que pasa mientras la pared intestinal es más permeable de lo que debería?

Las paredes intestinales están inflamadas, y las aperturas entre las células epiteliales en la barrera intestinal dejan de diferenciar el bien del mal y permiten el paso a nuestra sangre (y por lo tanto a todo el organismo) de toxinas, microbios y partículas de comida sin digerir entre otros. 

Nuestro sistema inmunológico identifica a estos “invasores” como patógenos y los ataca, provocando más inflamación.

En una persona sin reacción al gluten, la pared intestinal recupera su tamaño rápidamente  y los péptidos que quedan en el tracto intestinal se evacuan antes de que haya reacción por parte del sistema inmunológico. 

Una suerte al alcance de pocos.

Y después de todo este cuento, repito unas realidades

  • La única forma fiable de saber si tu cuerpo reacciona al gluten, es dejando de consumirlo por un tiempo.
  •  Lo peor que te puede pasar es que eches de menos el pan y la pasta 😱, y lo mejor, que dejes de tener molestias y te encuentres mejor que nunca.
  • El gluten no tiene ni un sólo nutriente esencial, por lo que dejar de comerlo no va a hacer que tengas ningún tipo de carencia. 
  • Al revés, si por un casual tienes sensibilidad al gluten (y no lo sabías) y dejas de tomarlo, automáticamente la inflamación intestinal se reducirá y con ella aumentará tu capacidad de asimilación de nutrientes. 

Y después de este rollo, sólo me queda una cosa que decir:

 Si he convencido a alguien de las posibles bondades de una dieta sin gluten,

 ¿No creéis (las personas con hijos) que podría ser interesante probarlo en ellas/os?

A modo de experimento, ya que los niños en su colegios y guarderías están continuamente expuestos a todo tipo de virus y bacterias, probar algo que de verdad podría mejorar su sistema inmunológico (y no como el timo del Actimel) me parece que podría ser interesante.

Ahí dejo la reflexión 😁 y aquí otras páginas por si queréis profundizar:

http://kellybroganmd.com/article/go-gluten-free-fix-your-brain/

http://www.evamuerdelamanzana.com/2013/08/testimonio-como-consegui-revertir-una-colitis-ulcerosa/

http://spartangourmet.blogspot.sg/2011/12/el-trigo-no-es-tu-amigo-por-no-llamarte.html


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4 comentarios en “¿Qué pasa con el gluten? Érase una vez el cuerpo humano…

  1. Anne-Gaëlle dijo:

    Muchas gracias para tu blog, creo que eres fantastica Andrea! 🙂
    Que te parece sobre el “aayuno terapéutico” para sanar tu cuerpo (estómago y entero sistema digestivo)? ( e.g. para 3, 7 o 30 días!)
    Leo muchas cosas sobre este pero parece ser en la ” zona gris” para mi.
    A mi gastroenterólogo en Singapur no le gusta y ella cree que tu cuerpo engorda mucho más cuando te vas a comer de nuevo… pero en Luxemburgo (+ Alemania y Swiss), es relativamente reconocido.

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    • Andrea dijo:

      Hola guapa!

      Esa será otra entrada pronto, porque es otro de mis experimentos. Yo prefiero el “ayuno intermitente” porque he leído que permite conseguir todos los beneficios del ayuno sin sus inconvenientes, pero para la entrada ¡lo investigaré más a fondo!
      Yo (esto es experiencia personal y opinión) he conocido pocos médicos que se salgan de las recomendaciones establecidas para todos y sus protocolos, así que no me sorprende que tu doctora odie “el ayuno” pero hay evidencia científica de sus beneficios, Por lo que experimentarlo en ti misma igual es lo mejor que puedes hacer…

      Muchísimas gracias por las preguntas. Así se me ocurren temas para mantener el Blog 😉
      ¡Y más gracias aún por los cumplidos!
      Eres una súper alumna de español!!
      😘

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  2. Anguileta dijo:

    Ayuno? en serio? aún me acuerdo de tus 3 días a base de sirope de arce, estabas q te subías por las paredes, no por hambre (decías) sino porque necesitabas masticar!!!!
    Espero nuevo post!

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    • Andrea dijo:

      Hola mona!!

      Lo del ayuno 16/8 es mucho más guay que aquella locura del Arce…
      En mi afán de experimentar he hecho cada tontería que podría escribir un libro.
      Aún recuerdo el asco que le cogí a semejante brebaje…
      Pero “nunca máis”. Lo prometo. No entiendo como fui capaz.
      Espero muchísimos más comentarios Tonina!
      Y ya que estás emails, que me tienes abandonada!!!!!

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